Edilson Villa

Edition XXXII

Pregunta, Señor Juez - by Edilson Villa (Photo by Tarek Roumie)Photo credit: Tarek Roumie

Pregunta, Señor Juez

By Edilson Villa

¿Y si un minuto después
De haber accionado la palanca,
Se confirma su sospecha
Que el hombre que yace
Reventado y humeante,
En la silla eléctrica,
Era inocente?


Edition XXXIII

Jose, El Arador - by Edilson Villa (Photo by Simon Wijers).jpgPhoto credit: Simon Wijers

José, El Arador

By Edilson Villa

José el arador
Nunca conoció la envidia
Ni la honda noche.
Ni le temía a la oscuridad.
Había sido feliz toda su vida.
Feliz y leal con las mañanas.
Rigurosamente, durante 897 lunas,
Se había levantado con el canto de los pájaros,
Y en la tarde, con ellos, se acostaba.
Nadie. Nadie bajo el sol radiante
Le conoció más de dos camisas
O un par de zapatos, pero fue feliz.
Fue feliz sin un televisor, sin Internet o un celular.
Nunca necesitó una Coca- Cola
Una Master Card, a CNN o un DVD.
Cada mañana saludaba la vida
Como bendiciéndola.
Cada planta,
Cada insecto, cada ave
O cada predador eran sus lazarillos.
Por eso no aprendió otro idioma.
Las palabras las había reemplazado
Por sus límpidas sonrisas
Y su escritura eran los surcos
Arados en su huerta.
Sus manos breñosas, en lo alto,
Purificadas por el fértil oficio de La Tierra
Hacían pensar que él podría, si quisiera,
Devolver la vida
O detener el curso de las aguas.
Unas manos gigantes
Repletas de mariposas
Que hasta las serpientes
Y los escorpiones respetaban.
Todo en él era un milagro,
A todos nos veía como hermanos.
Pero José el arador
Tampoco sabía leer,
Por eso no dejó su parcela
Como se lo ordenaba la carta.
Una mañana de diciembre,
Sonriente como siempre,
Lo encontré en su platanal
Abrazado por una traicionera muerte.
Una muerte distinta a las que él conocía.
Tenía un tiro de pistola en la cabeza
Y otra carta arrojada en su costado, que decía:
“Tomá cabrón pa´que aprendás a hacer caso”.


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